Sobre la imagen latente y los científicos
Navegando por el estupendo blog de Valentín Sama, me encuentro con una reflexión interesante y curiosa, que paso a compartir con todos:
“Si la fotografía analógica (FA) ya era de por sí misteriosa y enigmática -los científicos siguen sin saber qué le ocurre a la plata tras haber sido expuesta a la luz y esconden tras la expresión de una imagen latente su ignorancia- aún lo es más en el territorio de la fotografía digital (FD)”.
¡Cielos! Pienso yo… ¿habré estado engañando todos estos años a mis distintos alumnos al explicarles en clase, a lo largo de aproximadamente 14 años ya, lo que le ocurre a la plata (Ag) inmediatamente tras haber sido expuesta a la luz? No ya mi ignorancia, sino mi osadía podría haber sido infinita de ser eso cierto.
Al hallarme a la sazón bajo los posibles efectos secundarios de una medicación, dudo, me levanto, y consulto mis libros, y tras hacerlo, siento un cierto alivio y hasta un muy ligero escalofrío de satisfacción: no, allí, en los libros, veo confirmado que ya en 1938 hubo científicos (los británicos Gurney y Mott, este último, premio Nobel en 1977) que plantearon los principios en los se sustenta ese maravilloso fenómeno de la imagen latente, principios sobre los que elaboró más tarde (1945-1959) el científico neozelandés John Wesley Mitchel, científico que, finalmente, en 1981 recibió el “Kulturpreis Deutsche Gesellschaft für Photographie” (*DGFP), por sacarnos de la ignorancia a la que aluden, bien Manolo Laguillo, bien Mariano Zuzunaga, acerca de lo que les ocurre a las sales de plata o haluros de plata utilizadas en las emulsiones fotográficas, tras ser impresionadas por la luz.
Mitchel pudo confirmar sus teorías acerca de la muy real imagen latente través de diversos modelos experimentales. Un núcleo de imagen latente, según la DGFP, dicho de forma muy breve (explicarlo de forma sencilla en clase lleva aproximadamente 45 minutos), el núcleo de plata se forma a causa de la precipitación de plata en un cristal de haluro de plata supersaturado de plata, y cuya energía es, naturalmente, suministrada por la luz de la exposición.
Por mi parte, puedo modestamente añadir que existe un paralelismo muy interesante entre ese fenómeno y la fotografía digital, que sin entender muy bien por qué, algunos intentar separar radicalmente de la fotoquímica: en ambos procedimientos para registrar imágenes por medio de la luz, que es, en ese primer instante de la toma, lo que es la Fotografía, es al parecer necesaria una pequeña partícula de impureza (controlada) para que el registro se produzca. Así pues, también en los captadores utilizados en la moderna fotografía digital, la palabra “epitaxial” aplicada al substrato de silicio empleado en su construcción, nos habla de ello.
(*) Se trata de uno de los premios que otorga, en traducción aproximada, la prestigiosa Sociedad Alemana para la Fotografía”
Extraido de Valentín Sama
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